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Cipriano Valdezate Melero (1918-1991) | |
![]() Cipriano con 8 años
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Biografía
Nacio en Rábano (Valladolid), en 1918. Hijo de Josefa Valdezate Melero. De su infancia conocemos que se trataba mucho con su prima Clara y con la tía Teófila. También sabemos que se le conocía como "El conejo". Tras la guerra se vino a Madrid, donde trabajó de vigilante en el Banco Hispano Americano y en el ministerio. Conoció a Francisca Hervás Gutiérrez, con quien contrajo matrimonio el 11 de noviembre de 1950, y con quien tuvo dos hijos, María del Carmen y José Antonio. Fijaron su residencia en la calle Concha Espina. Cipriano se jubiló a los 65 años y falleció a los 73 años de edad a consecuencia de un cáncer. NOTAS de su vida Cipriano era muy querido tanto en Rábano como en Madrid. En Rábano era frecuente verle con Teófilo, Mariano o Pepe de Sacramenia, con quienes solía merendar a menudo. Muy aficionado a los problemas de ingenio, fácilmente se hacia el centro de la reunión desafiando a los presentes a resolver problemas como el de los 3 amigos y las 30 pesetas, o el de los corrales, por poner un ejemplo. También era aficionado a la electricidad y a la mecánica. Con pocos conocimientos teóricos, pero muchos prácticos era capaz de resolver difíciles retos como el arreglo del reloj de su comedor (fechado del año 1880 aproximadamente). Donde más feliz era Cipriano era en su pueblo natal, donde pidió a su amigo Teófilo que le construyera una casa en el año 1980. Allí pasaba varios meses al año, ya que sus planes para después de la jubilación era pasar la mayor parte del año en Rábano, con sus árboles del Pradejón y de La Alameda (tras la reparcelación, solo se conservan los árboles del Pradejón). El Pradejón era muy importante para él. Allí construyó una carretera de entrada, una mocha con puerta y una silla dentro para resguardarse de las tormentas e incluso una escalera de bajada al río. Eso nos da una idea de su dedicación a sus árboles. ANÉCDOTAS La Tula - Una anécdota muy cómica fue el día de 1981 que se le coló dentro de la casa de Rábano aquel perro lobo al que dábamos de comer. El perro se coló dentro de la casa y fue a parar debajo de su cama. Ya de madrugada, el perro intentaba rascarse, y al intentarlo movía la cama. Cipriano se levantó y echó a palos al perro de la casa, que naturalmente no quería irse. Posteriormente este perro se lo quedaron los Sayalero, que lo tuvieron muchos años (bautizado como la "Tula").
Salvando un árbol En otra ocasión, una mañana también de 1981 fuimos al Pradejón. Uno de sus chopos estaba curvado hacia el río y amenazaba con crecer doblado y caerse, así que agarró un tronco y haciendo palanca en otros dos árboles intentó enderezarlo. Lo único que consiguió fui inclinarlo más hacia el río, así que intentando evitar lo inevitable se agarró al árbol con todas sus fuerzas por el lado del río. Como el chopo ya era grandecito, al final ambos terminaron en el río. Como en ese momento iba vestido, tuvo que volver en el Simca 1200 en calzoncillos y camiseta. Alejandro Sánchez Valdezate El abrazo Otra gran anécdota que yo no tuve oportunidad de presenciar personalmente, fue el día que iba por una calle de Madrid explicando algo a su mujer y a sus dos hijos. Ya que lo situación lo requería, iba haciendo gestos para explicarse mejor, cuando sin saber como ni por qué, quedó abrazado a una farola. Alejandro Sánchez Valdezate El pinchazo en San Miguel de Bernuy Un día íbamos de Madrid a Rábano y pinchamos a la altura de San Miguel de Bernuy al intentar dar la vuelta en un sembrado. Tras cambiar la rueda, intentó dar la vuelta en el mismo sembrado y pinchamos de nuevo. De Rábano tuvo que venir Emilio con otra rueda y por fin pudimos seguir el viaje. Alejandro Sánchez Valdezate
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